Dulce manjar, sacados de la huerta berciana, donde han sido mimados casi hasta la extenuación, los tomates del Bierzo son recolectados de nuestras fincas por las más expertas manos, y tratados con muchísima delicadeza, preparándose y procesándose en el mismo día para que no pierdan ninguna de sus vitaminas.
Y naturalmente, producidos de manera artesanal, sin conservantes ni colorantes, manteniéndose así todo su sabor y las características de unos de los mejores tomates del mundo.
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